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El padre del sevillano encarcelado en Bolivia confía en su liberación antes de una semana

Francisco Villanueva, el padre del sevillano acusado de asesinar a una fiscal boliviana en febrero de 2004, afirmó ayer desde el país sudamericano que su hijo podría salir de la cárcel el jueves o el viernes de la próxima semana. Javier Villanueva lleva más de 18 meses encarcelado en el penal de Palmasola, situado a las afueras de la ciudad de Santa Cruz de la Sierra. La justicia boliviana le acusa de pertenecer a una organización criminal que supuestamente colocó una bomba en el coche de la fiscal Mónica von Borríes.

El Tribunal Cuarto de Sentencia de la Corte de Distrito de Santa Cruz ha tenido que otorgar la libertad condicional al español al haber transcurrido el plazo máximo de 18 meses que una persona puede estar encarcelada en ese país sin que se celebre una vista oral. Para que pueda salir del penal, tendrá que presentar una fianza de entre 50.000 y 60.000 euros y acreditar un domicilio en la ciudad cruceña, en el que permanecerá casi en situación de arresto domiciliario, según su progenitor.

Presiones diplomáticas

El padre sostuvo ayer que las presiones diplomáticas han influido favorablemente en esta decisión del tribunal, que la defensa ya había solicitado en otras ocasiones. Villanueva dijo que el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, le telefoneó el viernes para darle ánimos y anunciarle que el Gobierno español le prestará su apoyo. El padre, aunque se mostró contento, dijo que no estarán tranquilos hasta que se retiren todos los cargos contra su hijo, que apura las últimas horas en una de las cárceles más conflictivas de Bolivia.

Javier Villanueva, de 28 años de edad, ingresó en la prisión de Palmasola el 7 de mayo de 2004. Una semana antes, fue detenido porque la policía de Bolivia le acusaba de pertenecer a una organización, liderada por el italiano Marco Marino Diodato, que supuestamente habría atentado contra la fiscal. Villanueva acusó a los agentes de haberle torturado y un informe del Defensor del Pueblo boliviano reconocía que el sevillano estuvo cuatro horas en paradero desconocido desde que el momento en el fue detenido.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2005