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La nueva ley de patrimonio cultural será determinante en las actuaciones urbanísticas

"No se pueden tomar decisiones de suelo, de urbanismo, sin contar con lo que opina el patrimonio". Así explicó ayer la ministra de Cultura, Carmen Calvo, una de las principales conclusiones del foro Cultura y diversidad. 30 años de bienes culturales, organizado por el Ministerio de Cultura en Córdoba.

La reforma de la Ley del Patrimonio Histórico de 1985 revisará la correlación entre las leyes que afectan al ordenamiento y las que protegen los bienes culturales para que el crecimiento sea más "eficiente". Calvo, sin embargo, quiso dejar claro que la reforma no persigue que "los planes de protección le creen problemas a los planes urbanísticos". "Hay que poner en concurrencia las dos normativas y dar más información", según la ministra, quien también dijo que se busca que "en los planes de suelo se acaben incluyendo todos los aspectos relativos al patrimonio".

Otra de las conclusiones a las que se ha llegado en el foro ha sido la necesidad de que la futura norma se convierta en "un paraguas que permita a las administraciones central, autonómica y locales una mejor coordinación", según explicó la ministra. No se trataría, por tanto, de modificar el sistema de transferencias actuales.

Con el encuentro de Córdoba se inicia el proceso de reforma de la Ley de Patrimonio, un instrumento que ha sido "muy útil", pero que ya debe ser revisado, en opinión de la titular de Cultura. Calvo también anunció que en una próxima reunión con las comunidades autónomas se negociará también esta reforma. Según fuentes del Ministerio, en el 2006 estará listo el borrador del texto para que pueda ser aprobado al año siguiente.

Los expertos reunidos en Córdoba, según indicó Calvo, también incidieron en el peligro que supone la excesiva explotación comercial de los bienes culturales: "El patrimonio conservado es compatible con la industria turística, pero hay riesgos como la utilización intensiva y, en algunos casos, casi abusiva". Calvo indicó que "primero hay que mantenerlo sin riesgo y luego se tiene que pensar en la rentabilidad económica".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2005