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Cantallops asegura que Rabassa rompe el equilibrio del nuevo planeamiento de Alicante

El redactor del PGOU retoma el contacto con el Ayuntamiento tras 11 meses sin diálogo

El arquitecto catalán Lluís Cantallops, redactor del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Alicante, mantiene que la aprobación del plan Rabassa -urbanización de 4,2 millones de metros con 15.000 viviendas- por parte del Ayuntamiento con unos criterios radicalmente distintos a los de su propuesta para ordenar ese sector, altera el planeamiento global de la ciudad. Tras un agrio enfrentamiento con el alcalde de Alicante, Luis Díaz Alperi, y 11 meses sin comunicación con el gobierno local, el urbanista ha retomado el diálogo con el Ayuntamiento.

Según Cantallops, la exclusión de Rabassa del PGOU -el plan fue adjudicado al promotor Enrique Ortiz mientras el redactor del planeamiento redactaba una propuesta distinta para ese sector- "altera el equilibrio de toda la ciudad". En una conversación telefónica con EL PAÍS, el jueves pasado, el redactor del PGOU aseguró que el Ayuntamiento, en concreto la concejal de Urbanismo, Sonia Castedo, conoce su opinión sobre la exclusión de Rabasa y de Pino Ruaya (otro gran sector residencial previsto por Cantallops), porque se la transmitió por escrito.

Para Cantallops, la exclusión de estos dos planes parciales de la estrategia global del nuevo PGOU "dificulta la obtención de suelos dotacionales de la red primaria en compensación de las grandes plusvalías generadas por una acción pública, como es el PGOU, en evidente contradicción con la necesidad de adscribir recursos de todo tipo para paliar déficit estructurales del municipio en otros sectores".

Según Cantallops, los planes de Rabassa y Pino Ruaya representan el 40% del suelo residencial de su propuesta de planeamiento. Teniendo en cuenta que "la estrategia general para todo el territorio municipal se decide en el PGOU, fraccionar la estrategia general del PGOU en estrategias parciales y, sobre todo, segregar de esta estrategia el 40% del potencial edificable residencial, podría invalidar una de las funciones básicas del planeamiento".

Las relaciones entre Cantallops y el alcalde de Alicante, el popular Luis Díaz Alperi, son inexistentes. De hecho, el redactor desconoce oficialmente la adjudicación del plan de Rabassa al promotor Enrique Ortiz. Después de 11 meses sin diálogo con el Ayuntamiento, el viernes Cantallops viajó a Alicante y se entrevistó con el gerente municipal de Urbanismo, Enrique Sanus, para intentar resolver el contrato que le vincula con el Ayuntamiento a través de la mercantil Segesta S. L. Antes de esa reunión, Cantallops declaró que en teoría el documento que él entregó al Ayuntamiento, una vez analizado por los técnicos municipales, debería avalarlo con su firma. "Pero como no sé lo que han modificado no puedo saber si firmaré o no el PGOU", argumentó. No obstante, aseguró que su intención es terminar su vinculación con el Ayuntamiento "de la mejor manera posible"

Cantallops ha cuestionado públicamente en varias ocasiones la adjudicación de Rabassa al margen del su propuesta de planeamiento. Recuerda que en el año 2002, en el avance del PGOU propuso que se construyeran 8.000 viviendas en Rabassa. "El Ayuntamiento, en un pleno, rechazó mi propuesta, porque consideraba que el potencial de viviendas previsto en esta zona por el avance resultaba excesivo". Ante esa consideración municipal Cantallops planeó dos propuestas, una con 4.950 viviendas y otra con 5.283. Pero más tarde, el Ayuntamiento adjudicó 15.000.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2005