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MOTOCICLISMO | Gran Premio de la Comunidad Valenciana

El Patriarca

Dueño de diez títulos nacionales de velocidad -siete consecutivos en 500, dos en 350 y uno en 125-, Francisco González Sanchís (Benifayó, 1914) forma con Simó Pou y Alfredo Flores la venerable trinidad de campeones de España nonagenarios. Debutó en un circuito de tierra de Ontinyent, y allí se adjudicó las dos pruebas en que competía (500cc y sidecars) con la misma moto, una Norton, y desde los 36 años compitió de manera regular durante una década. No sólo se midió con figuras como John Surtees, Geoff Duke y Carlo Ubbiali, sobre sus BSA, Norton, AJS, MV Agusta, Montesa y Bultaco, sino que rodó en tres de los circuitos ovalados de velocidad en Europa: el viejo autódromo de Terrramar, en Sitges, ensayando la montesa de carreras; Monza, donde probó por primera vez una MV Agusta 500 tetracilíndrica oficial; y Montlhéry, como miembro del equipo que batió varios récords mundiales de velocidad con la Bultaco 175 y que estaba formado por Georges Monneret, John Grace, Marcelo Cama y Ricardo Quintanilla. Y, sobre todo, fue el primer piloto valenciano que salió a correr al extranjero: compitió en el largo circuito de Nürburgring (28 kilómetros), así como en Colonia y en el Sarre; en la rapidísima pista belga de Spa-Francorchamps; en la prueba inglesa más famosa del mundo, el Tourist Trophy de la Isla de Man, donde logró el tercer puesto en 125, tras Ubbiali (MV Agusta) y su compañero de equipo Cama (Montesa), y hasta hizo una gira por Suramérica junto con otros españoles por circuitos de Argentina y Uruguay.

La figura de Paco González está asociada a la de John Grace, un gibraltareño llamado en realidad Juan Manuel Gracia Yoma, con quien formó el primer tándem de profesionales en España, condición que les suponía ingresar unas 125.000 pesetas de ficha. Paco entendía el motociclismo como una cosa tan natural que nunca pensó que tenía que sacarse el carnet para conducir aquella Royal Enfield 250 con la que empezó a los 16 años. Aficionado a la mecánica, construyó un sidecar y se trajo "media docena de BSA Bantam desde Gibraltar, de contrabando, para preparar una moto y competir". Y desde entonces no paró. Aunque nunca se dio importancia, ni siquiera siendo un ganador, es el pionero del motociclismo valenciano, cosa que conviene recordar hoy en Cheste.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de noviembre de 2005